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Cambio 1. Tu cliente ya no busca. Pregunta.
Antes escribía «proveedor textil Madrid» en Google y aparecías tú. Ahora le pregunta a ChatGPT cuál le recomienda, y en esa respuesta solo caben tres nombres. Si no estás, no es que salgas en la página dos: es que no existes.
Lo comprobamos en directo, con webs de la sala, en pantalla.
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Cambio 2. Y algunos clientes ya ni entran.
Empieza a haber compradores que no visitan tu web: le encargan la compra a un agente de IA. Santander y Mastercard ya ejecutaron el primer pago de este tipo en Europa. Tu web está construida para que la mire un humano, no para que la lea una máquina que viene a comprar.
Qué significa esto para un negocio pequeño y qué se puede hacer hoy.
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Cambio 3. Si tienes un chatbot, ya te aplica una ley.
Desde el 2 de agosto, si atiendes con IA estás obligado a decirlo. Y si publicas contenido generado con IA, también. Multas de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación.
Casi todo el mundo leyó que «el AI Act se aplazó». Lo que se aplazó es otra cosa. Esto no.
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Cambio 4. Ya existe un correo para denunciar tu web.
Está abierto desde febrero y cualquiera puede escribir a él. Las sanciones por una web no accesible van de 301 € a 1.000.000 €. Cuando auditaron la web de Vueling, cumplía 4 de los 38 requisitos exigidos.
Lo que ya estaba publicado tiene años de margen. Lo que lanzas ahora, cumple desde el primer día.